Las ondas de sonido y música calman el cuerpo y la mente.

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Sanación con sonidos
Por Jinny Throup
Algunas de las tradiciones más antiguas que aún perviven nos hablan de que el sonido ha sido utilizado como herramienta de sanación en muchas culturas a lo largo de milenios. Desde las canciones chamánicas del Icaro amazónico, a los mantras de los hindúes originales, a los cánticos de vocales de los antiguos egipcios... el sonido como terapia tiene una larga y rica historia. La sanación con sonidos está ganando en popularidad rápidamente en el mundo actual, e incluso la ciencia moderna se está interesando, a través de numerosos estudios sobre el poder de las ondas sonoras. Los geneticistas han descodificado la expresión musical del ADN, mientras que la NASA ha capturado los sonidos de todos los planetas, incluso los de los agujeros negros. La sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea pudo grabar por ejemplo el sonido de un cometa. Desde el macrocosmos al microcosmos, vivimos literalmente en un mar de sonidos, así que no debería sorprendernos que nuestros cuerpos respondan a ellos de forma terapéutica. Pero, ¿cómo funciona exactamente la sanación con sonidos y qué implica?

Lo primero a tener en cuenta es que el sonido viaja cuatro veces más rápido a través del agua que del aire. El cuerpo humano, al estar compuesto en un 70% por agua, es por tanto un conductor excelente, lo que supone un efecto poderoso. Los sonidos y vibraciones a los cuales estamos expuestos tienen un impacto directo en nuestros músculos y huesos; en nuestros sistemas nervioso, digestivo, respiratorio y circulatorio, e incluso en nuestros procesos mentales. Cada órgano, hueso y célula del cuerpo tienen su propia frecuencia resonante. Juntas, componen tu frecuencia compuesta, como si fueran los instrumentos de una orquesta. Cuando una parte del cuerpo está desafinada, afectará a todo el cuerpo, al igual que un instrumento desafinado puede estropear una sinfonía entera. En sanación con sonidos se trabaja para armonizar las frecuencias de la “orquesta” de tu cuerpo/mente para llevarla a de vuelta a un estado de armonía y salud. En resumen, ayuda a alinear al cuerpo con su patrón innato de equilibrio dinámico.

Una forma esencial en la que el sonido sana, es a través de la conexión entre la resonancia física y emocional. Muchas enfermedades físicas vienen causadas por desequilibrios emocionales, así que cuando el cuerpo emocional se sana, los síntomas físicos a menudo desaparecen. Otro especto de la sanación con sonidos es que ralentiza tus ondas cerebrales. Nuestros cerebros están constantemente emitiendo diversas vibraciones distintas, dependiendo de tu estado de consciencia y atención. Gran parte del tiempo, nos encontramos en un estado de ondas Beta, que reflejan el pensamiento consciente y lógico. Estar en la cantidad adecuada de ondas Beta nos permite centrarnos en nuestras tareas, pero demasiada puede llevarnos al estrés y la ansiedad. Se trata de un reto enorme para la sociedad moderna, y es que la música puede ayudar al cerebro a alcanzar un estado más pacífico y calmado en el que emite ondas Alfa. En esta frecuencia, cerebro y cuerpo se encuentran más receptivos a la sanación.
 
Una experiencia de sanación con sonidos es a la vez pasiva y participativa. Es pasiva porque te tumbas mientras escuchas el sonido... sintiéndote relajar... respirando de forma lenta y natural. Es participativa según te vas abriendo y haciendo más consciente de cada sonido que recibes. Estos sonidos los transmite de múltiples maneras la persona terapeuta utilizando su voz, gongs, cuencos de cristal, diapasones y otros instrumentos de percusión para bañar a la persona receptora en un mar de vibraciones sanadoras. Uno de los beneficios más poderosos de la sanación con sonidos es la reducción del estrés. El estrés es la causa subyacente de muchos problemas físicos, y la sanación con sonidos ha demostrado ser enormemente efectiva en la gestión de ese estrés. Otros problemas con los que puede ayudar incluyen la ansiedad, los desórdenes del sueño, la depresión, el estres post-traumático y la gestión del dolor.

Al ser totalmente segura y no intrusiva cuando es practicada por una persona terapeuta cualificada, la terapia con sonidos puede ser disfrutada por cualquier persona a cualquier edad. También es beneficiosa para gente sorda o con problemas de audición, pues, aunque no puedan oír los sonidos, pueden sentir sus vibraciones. Hay estudios que han demostrado también que la terapia con sonidos puede ayudar a mejorar el comportamiento agresivo y anti-social en niños y niñas. Nuestro cuerpo, mente y espíritu nos impulsan de forma natural a movernos hacia el equilibrio y la armonía, pero con tantas distracciones y disonancias en nuestras vidas, esto es a a menudo difícil de alcanzar. La terapia con sonidos es una manera de ayudarnos a alcancar esa sensación de paz interior que todos deseamos tanto.

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