Se acerca una nueva era de plásticos biodegradables.

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Una alternativa ecológica al plástico
Por Carmen Loren
Los desechos plásticos suponen un gravísimo problema a escala mundial del que casi todo el mundo es consciente en la actualidad. Afortunadamente, la comunidad científica lleva tiempo trabajando para dar con la alternativa perfecta a los plásticos convencionales originados a partir de combustibles fósiles. Este es el caso del Shrilk, desarrollado por investigadores de la Universidad de Harvard. Se trata de un material formado por quitosano, un componente presente en el caparazón de muchos crustáceos e insectos, con unas propiedades de resistencia y flexibilidad sorprendentes que pueden convertir a Shrilk en una alternativa real al plástico, incluso, sus creadores aseguran que posee una fuerza que duplica a la del plástico convencional.

Otra característica, quizás la más importante, es que es biodegradable, desaparece en solamente dos semanas y sirve de abono para el crecimiento de las plantas. Otra gran ventaja es que el quitosano es barato, porque tradicionalmente ha sido un desecho procedente de la industria pesquera. Y además existe en mucha abundancia, ya que es el segundo material orgánico más abundante en la Tierra después de la celulosa. Los creadores de Shrilk afirman que puede utilizarse para la fabricación de numerosos objetos a gran escala y para aplicaciones industriales. De esta manera se puede usar para imprimir objetos en 3D, para la fabricación de bolsas, teléfonos móviles, envases, embalajes, botellas.

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