La prohibición de cultivos genéticamente modificados depende ahora de cada país de la UE para su propio territorio.

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Los países de la UE ya pueden prohibir los cultivos transgénicos
Por Jerry Brownstein
Escocia y Alemania se han convertido en los primeros países que han utilizado una nueva directiva de la UE que les permite prohibir completamente los cultivos genéticamente modificados (transgénicos, GM o bien OMG) dentro de sus fronteras. Bajo las normas anteriores, la UE era quien decidía qué cultivos OMG podían ser formalmente autorizados para ser cultivados en toda la región geográfica de la UE. Esta nueva directiva, que entró en vigor este mismo año, otorga a cada Estado Miembro el derecho de restringir o prohibir el cultivo de alimentos transgénicos dentro de su territorio.

Escocia fue la primera región en acogerse a esta normativa. Pronto le siguió Alemania, y se espera que muchos otros países europeos se sumen, como Letonia y Grecia. El Secretario del Gabinete Escocés dijo: «Escocia es conocida por todo el mundo por nuestro hermoso entorno natural. Prohibir los cultivos transgénicos protegerá y reforzará aún más nuestra imagen limpia y verde». Añadió que «el Gobierno Escocés lleva tiempo siendo reticente frente a los cultivos transgénicos, inquietud que comparten otros países europeos y consumidores, por lo que apoyamos con vehemencia la aplicación continuada del principio de precaución respecto al cultivo de OMGs».

El “principio de precaución” establece básicamente que si una acción o política conlleva la sospecha del riesgo de causar daño al público o al ambiente, entonces la responsabilidad de demostrar que no es dañino recae sobre quienes quieren realizar la acción. En otras palabras, Monsanto y otros fabricantes de OMGs deben demostrar que sus productos no son nocivos, algo que nunca se ha hecho pues requeriría estudios a largo plazo en humanos. Las personas conscientes de asuntos ambientales sienten que hasta que haya pruebas fehacientes de la seguridad de estos productos que manipulan los genes, quienes los consumen están jugando a la ruleta rusa con su propia salud.

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