Libertad para que los agricultores usen sus propias semillas.

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Semillas de Código Abierto para agricultores desfavorecidos
Por Jerry Brownstein
Una nueva iniciativa ayudará a los agricultores a sobreponerse a las leyes de propiedad intelectual que les privan de semillas de calidad. Y es que muchos agricultores no pueden permitirse el precio que les cobran las grandes multinacionales que controlan las semillas de calidad, por lo que acaban usando semillas inferiores que les aportan cultivos escasos y deficientes, contribuyendo en gran medida a la pobreza global. La iniciativa americana por las semillas de código abierto, Open Source Seed Initiative (OSSI), es una más de una serie de organizaciones que sostienen que los recursos genéticos (en forma de semillas) deberían ser un recurso público que cualquiera pueda utilizar como mejor le parezca. Recientemente han lanzado semillas gratuitas de 36 variedades de 14 plantas comestibles de primera necesidad.

OSSI desea “restaurar la práctica del intercambio libre de semillas entre los reproductores, que era la maravillosa manera que tenían de trabajar hasta hace unos 20 años.” Hoy en día, las grandes agro-empresas han convencido a los gobiernos para que impongan complejas leyes que implican patentes y otras formas de protección de la propiedad intelectual, otorgándoles el control sobre las semillas. Esto significa que a los agricultores ahora mismo se les prohíbe cosechar sus propias semillas para utilizarlas en la próxima temporada de siembra. Así, se ven obligados a comprar nuevas semillas cada año a estas grandes empresas. Según el profesor Irwin Goldman, quien coordina OSSI, “un puñado de grandes agro-empresas como Monsanto, Syngenta, Dow y BASF controlan más del 66% del mercado de las semillas comerciales”.

El objetivo inmediato de OSSI es cambiar las normas internacionales que limitan el intercambio de semillas para cultivos como la zanahoria, el repollo, la lechuga, el brócoli y la quinoa. Goldman concluye: “El código abierto significa compartir, y las semillas compartidas pueden ser la base de un sistema alimentario más justo y sostenible. Este movimiento tiene un impacto en los agricultores desfavorecidos de los países en vías de desarrollo que podría cambiar dramáticamente su situación y su forma de ganarse la vida”.

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